Vuelo entre los rayos de tu fortaleza, músculos que sujetan mi cuerpo en medio de un río frío como los ojos de una serpiente, esperando que el cielo me conceda una respuesta, estás en mis sueños mientras vuelas como un alma libre y los paisajes me traen el recuerdo de una bola de fuego que me quema como tus besos por mis piernas. Si llego arriba es a causa de unas manos que me levantan desde abajo, no se me olvida que llego hasta allí cada vez gracias a ti, dibujos de bellas, libros llenos de polvo muriendo como gemas bajo tierra. No se hacia donde, no me importa nada al encontrar mi encrucijada, un sedentario errante, diferente, contradictorio, un amor que nos deja ser, estabilidad, equilibrio en un círculo de sinceridad. Nos vamos pero siempre tendremos un sitio al que volver.
Inconsciente, como en un coma con retorno, como tu voz en mi cabeza por las noches, y si tocas la almohada, escucha, estaré esperándote al otro lado, para amarte, darte amor. No te dejaré ir aunque despiertes, te buscaré si no me quieres, lejos pero siempre juntos.
Aprobando por los pelos la asignatura de la separación, aprendiendo y olvidando como niños en la secundaria, comprendiendo y maldiciendo, volviendo a empezar every time we are apart. Dos días, tres semanas, seis meses, un año, contando desde cero, como si fuera nuestra última primera vez.
Hay cientos de maneras de decir una misma cosa y mírame, incapaz de pronunciar dos frases seguidas que expliquen con claridad lo que quiero que entiendas, porque es como dicen, algunas cosas cobran sentido con el paso del tiempo y otras sólo se pueden sentir para entenderlas, los clichés se quedaron atrás cuando juntamos nuestros labios, cuando todo existía y ya estaba escrito fuimos capaces de crear y sentir un amor capaz de llenar la tierra, un amor celestial, ancestral, un amor eterno.
He descubierto lo que muchos se preguntan cada noche antes de caer en sueños, he descubierto que puedes tener talento escondido, que nace como cuando un capullo florece, si llega alguien y lo despierta, como el amor dormido, que no muerto, que no inexistente, renace lo que nunca se fue.
Floto en cada gota de tu saliva, vidas unidas, diferentes envoltorios; mismo contenido, caramelos de diferente color del mismo sabor, nunca escuché una norma exacta para el amor, nunca escuché que tu y yo estuviéramos predestinados, nunca creí pero siempre tuve fe, mis sueños siempre te fueron fieles, en un mundo paralelo, aún te veo, tras la almohada, tras tus versos, me escondo en canciones antiguas y resurjo en tus nuevas. Nunca voy a olvidarte.
Amor y sexo fue lo que me enseñaste, haciéndome deducir que nunca supe realmente si lo que sentí fue real o sólo te recree una y otra vez en otros cuerpos, sintiéndome totalmente fuera de lugar.
Llevo 10 veces de tu canción y muero por ese aire que sale desde tu garganta y se filtra por mi oído, dices que me amas. 96 horas quedan y parece imposible, ellos siempre serán un problema, el tiempo que me separa de tus labios, la distancia se oculta, creyendo que no la vemos, no la notamos, juntos o alejados, la distancia que hay entre tu cuerpo y el mío en la misma cama, cero coma cinco segundos me impiden abrazarte, y creen que es fácil cuando lo único que quiero es fundirme en tu regazo y hacer desaparecer el tiempo y el espacio, como sucede cuando te miro a lo ojos y tu miras a los míos.
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