Subo y bajo en el carrusel de tu alivio, te beso te muerdo y me haces daño, me columpio en la curva de tus lágrimas y río hasta romperme en mil trocitos de un amor tan intenso que haría arder el hielo más congelado.
Te pienso en momentos de dolor, me sostienes como las nubes se sostienen en el cielo y floto en la inmensidad de tu esencia cuando me hablas en la distancia imposible de derribar. Cuando te miro es como una nueva historia y tus ojos siempre me cuentan todo lo que necesito saber, nadie más que tu cada mañana, cada noche, cada día, cada hora, nada tiene importancia si tu estás cerca, me escuchas me secas el dolor, me arropas, me odias, me amas, me sonríes, me muero.
Quisiera poder permitirme, quisiera poder controlar mi sed de tu sangre, la ansiedad de tu ausencia, la locura de tu silencio, quisiera dormir sobre ti, sintiendo el calor de tu cuerpo, poder morirme mientras me dejas amarte. Quisiera decirte lo que pienso. Decirte que te amo. Decirte que no somos imposibles.
Somos únicos, diferentes, estamos unidos por algo más que la poesía, que las palabras, que la imaginación, somos uno como uno es el universo. Y no me gustaría sentir que somos ellos, que somos otros, somos tu y yo y no hay más que discutir. Mientras peleamos por ver quién se ama más, cada día nos hacemos más fuertes, en la lucha por el trofeo del amor aportamos ladrillos y cemento, encontramos la manera de hacer productivo el trabajo, encontramos la pasión del amor, la fuente de la eterna juventud.
Cuando el lo siento fue un aliado perfecto para compensar las noches en vela, el dolor de la inquietud, la búsqueda de una felicidad escondida como una perla en una concha completamente cerrada, la luz más brillante me tocó a mi, y no dormiré con el amor de mi vida pero tengo la suerte de sentirle mío sin ataduras, sin cadenas, sin fisuras, sin mayor problema que el de querernos demasiado.
martes, 24 de noviembre de 2015
domingo, 22 de noviembre de 2015
Sin título
Soy de esas personas que lloran mientras escriben, de esas que se ahogan en el hierro de su propia sangre.
Cada vez que pienso en lo bonita que es la vida y en lo bonito que es el amor, en lo afortunada que soy de tener a una persona que me quiere y haría todo por mi, me doy cuenta de que no soy suficiente, no soy suficiente para mantener ningún amor, ni un amor de amistad ni uno romántico, no tengo lo que hace falta para hacer feliz a otra persona, y es bastante triste llegar a esa conclusión cuando pensabas que por una vez en tu vida estabas haciendo las cosas bien.
Ya ni lloro, acepto como soy, intento cambiarme pero se que nunca irá a mejor, las cosas no son como las describen los libros que leo o las películas que veo o las canciones que escucho, falta algo en mi que se que siempre permanecerá así, no es fácil vivir de desilusiones y soy de esas personas que estropean lo bonito de su vida, las cosas son como son.
¿Cómo ibais a saber que soy una persona rota? Quien se acerca sale cortado, soy dañina, fría y estoy cansada de hacer daño a las personas que quiero. Asumo mi culpa aunque eso no arregle absolutamente nada, se que no hay excusa para ser como soy, pero es desesperante no ser suficiente, cagarla, joderlo todo, estoy cansada de mi forma de ser, de siempre llegar a la misma conclusión, de sentir que todo es mi culpa, de no poder solucionar mi propia vida.
Me siento bastante sola y si el amor no es suficiente desde luego he vivido engañada toda mi misera vida.
Cada vez que pienso en lo bonita que es la vida y en lo bonito que es el amor, en lo afortunada que soy de tener a una persona que me quiere y haría todo por mi, me doy cuenta de que no soy suficiente, no soy suficiente para mantener ningún amor, ni un amor de amistad ni uno romántico, no tengo lo que hace falta para hacer feliz a otra persona, y es bastante triste llegar a esa conclusión cuando pensabas que por una vez en tu vida estabas haciendo las cosas bien.
Ya ni lloro, acepto como soy, intento cambiarme pero se que nunca irá a mejor, las cosas no son como las describen los libros que leo o las películas que veo o las canciones que escucho, falta algo en mi que se que siempre permanecerá así, no es fácil vivir de desilusiones y soy de esas personas que estropean lo bonito de su vida, las cosas son como son.
¿Cómo ibais a saber que soy una persona rota? Quien se acerca sale cortado, soy dañina, fría y estoy cansada de hacer daño a las personas que quiero. Asumo mi culpa aunque eso no arregle absolutamente nada, se que no hay excusa para ser como soy, pero es desesperante no ser suficiente, cagarla, joderlo todo, estoy cansada de mi forma de ser, de siempre llegar a la misma conclusión, de sentir que todo es mi culpa, de no poder solucionar mi propia vida.
Me siento bastante sola y si el amor no es suficiente desde luego he vivido engañada toda mi misera vida.
jueves, 2 de julio de 2015
Me inspiras
Fumando en la azotea de su espalda, cosiendo besos en las curvas de sus dedos, cuando yo bajo él sube y cuando él sube yo bajo, sus dientes crean marcas en lo rosa de mi piel y el sudor de nuestros sentimientos roza la cordura en una noche sin voz, haciendo desaparecer mis pesadillas, sólo él. Me transporta hasta su ombligo y me peina con astucia, saboreo su ternura y araño su terciopelo, me muero por un beso, una explosión de algo más profundo.
La sinfonía de sus deseos hacen fuego en mi manera picarona de llamar su atención.
Escalar su montaña y encontrármelo cara a cara, teniendo dentro esa pasión que arde y se consume y renace y me quema, sabiendo que él lo sabe, que me muero por él, que me deshago por él.
Le hace el amor tan lento, lo saborea con suavidad, utiliza sus cinco sentidos, una gota de sudor le cae por el lado derecho de la frente y su pelo está tan húmedo que me hace suspirar sin que me vea, su concentración aumenta junto con mi frenesí, el frenesí que se despierta en el artista cuando contempla una obra de arte o el mismo frenesí que siente un muerto de sed cuando ve una botella repleta de líquido transparente.
No me aparto de la galaxia que esconde en sus ojos, me siento como una astrónoma en un universo virgen, quiero saber más de sus misterios, la tortura de tanta satisfacción, y me ataca la pregunta, la misma pregunta de siempre... ¿De dónde habrá salido un ser tan perfecto como él?
La sinfonía de sus deseos hacen fuego en mi manera picarona de llamar su atención.
Escalar su montaña y encontrármelo cara a cara, teniendo dentro esa pasión que arde y se consume y renace y me quema, sabiendo que él lo sabe, que me muero por él, que me deshago por él.
Le hace el amor tan lento, lo saborea con suavidad, utiliza sus cinco sentidos, una gota de sudor le cae por el lado derecho de la frente y su pelo está tan húmedo que me hace suspirar sin que me vea, su concentración aumenta junto con mi frenesí, el frenesí que se despierta en el artista cuando contempla una obra de arte o el mismo frenesí que siente un muerto de sed cuando ve una botella repleta de líquido transparente.
No me aparto de la galaxia que esconde en sus ojos, me siento como una astrónoma en un universo virgen, quiero saber más de sus misterios, la tortura de tanta satisfacción, y me ataca la pregunta, la misma pregunta de siempre... ¿De dónde habrá salido un ser tan perfecto como él?
miércoles, 1 de julio de 2015
Dos minutos
Entramos allí como tantas otras veces después de una corta noche de verano.
Él me mira y sonríe, empieza a desnudarse tan tranquilo, bañándose en la confianza que le genera mi presencia, sin dudar se desprende de su camiseta y sus pantalones y allí me encuentro como en medio del paraíso, abrumada por su belleza, por su naturalidad y me siento como una niña que observa algo prohibido previamente, me acoge una sensación de bienestar, mi cuerpo se transforma en vapor y mis ojos chispean, como si fuera la primera vez que veo su cuerpo desnudo, como la primera vez que sentí su halo de calor a mi alrededor, los segundos se transforman en minutos y el tiempo se espesa, mi subconsciente crea un vínculo entre él y yo, que se detiene en cada minúsculo detalle y hace que la sensación se intensifique.
Cuando miras algo tan fascinante como las estrellas, el sol, el mar, él es naturaleza, se mueve como si la tierra estuviera hecha para él, y no se da cuenta de mis miradas furtivas y mi deseo por que ese momento dure para siempre, es maravilloso cuando se gira y puedo ver sus labios gruesos y como el piercing que adorna su boca se mueve junto con su lengua. Estoy ahí plantada, templando por un roce de su mano, deseando sentir sus fuertes brazos estrechando mi cintura, estoy soñando con las vibraciones de su pecho, y su olor se desplaza hacia mi, haciendo que cada poro de mi piel experimente el nirvana.
Me encuentro totalmente paralizada, soy como una estatua llena de sentimientos, y la situación es tremenda, es común, es rutinaria, pero no, es especial, totalmente diferente, no se donde estoy, estoy a años luz de él, quizás y aún así no existe nada, no hay un tiempo ni un espacio y la necesidad de tocarle es completa y sincera, y se que si avanzo mi mano podré sentirle, pero eso sería como arrancar una flor por su belleza, injusto y cruel, al igual que interrumpir su protocolo.
Se que está a punto de terminar su cambio nocturno y que va a girarse hacia mi, se que tendré que reaccionar pero mis ojos como platos recorren hasta el último milímetro visible de su piel, y el echo de sus inocentes acciones lo hacen todo más interesante, y no quiero desviar la mirada, no ahora que llego a besarle con los ojos y siento esa impresionante conexión consciente con su alma, ese momento es tan único y él es tan único y me hace sentir tan única, estas cosas que son tan normales, tan personales, me hacen amarle incluso más, me hace sentir a salvo, me hacen dar las gracias, esos momentos son los especiales, cuando puedo mirarle y saber que es él.
Él me mira y sonríe, empieza a desnudarse tan tranquilo, bañándose en la confianza que le genera mi presencia, sin dudar se desprende de su camiseta y sus pantalones y allí me encuentro como en medio del paraíso, abrumada por su belleza, por su naturalidad y me siento como una niña que observa algo prohibido previamente, me acoge una sensación de bienestar, mi cuerpo se transforma en vapor y mis ojos chispean, como si fuera la primera vez que veo su cuerpo desnudo, como la primera vez que sentí su halo de calor a mi alrededor, los segundos se transforman en minutos y el tiempo se espesa, mi subconsciente crea un vínculo entre él y yo, que se detiene en cada minúsculo detalle y hace que la sensación se intensifique.
Cuando miras algo tan fascinante como las estrellas, el sol, el mar, él es naturaleza, se mueve como si la tierra estuviera hecha para él, y no se da cuenta de mis miradas furtivas y mi deseo por que ese momento dure para siempre, es maravilloso cuando se gira y puedo ver sus labios gruesos y como el piercing que adorna su boca se mueve junto con su lengua. Estoy ahí plantada, templando por un roce de su mano, deseando sentir sus fuertes brazos estrechando mi cintura, estoy soñando con las vibraciones de su pecho, y su olor se desplaza hacia mi, haciendo que cada poro de mi piel experimente el nirvana.
Me encuentro totalmente paralizada, soy como una estatua llena de sentimientos, y la situación es tremenda, es común, es rutinaria, pero no, es especial, totalmente diferente, no se donde estoy, estoy a años luz de él, quizás y aún así no existe nada, no hay un tiempo ni un espacio y la necesidad de tocarle es completa y sincera, y se que si avanzo mi mano podré sentirle, pero eso sería como arrancar una flor por su belleza, injusto y cruel, al igual que interrumpir su protocolo.
Se que está a punto de terminar su cambio nocturno y que va a girarse hacia mi, se que tendré que reaccionar pero mis ojos como platos recorren hasta el último milímetro visible de su piel, y el echo de sus inocentes acciones lo hacen todo más interesante, y no quiero desviar la mirada, no ahora que llego a besarle con los ojos y siento esa impresionante conexión consciente con su alma, ese momento es tan único y él es tan único y me hace sentir tan única, estas cosas que son tan normales, tan personales, me hacen amarle incluso más, me hace sentir a salvo, me hacen dar las gracias, esos momentos son los especiales, cuando puedo mirarle y saber que es él.
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