martes, 9 de diciembre de 2014

Por tus noches

No me deprimo por los kilómetros que separan nuestros cuerpos, te echo de menos por esas ganas locas de acostarme a tu lado después de unas cuantas horas locas, del sexo con sabor a inocencia, me sobran las ganas de susurrarte al oído lo mucho que siento por ti a través de caricias y besos, me falta tiempo para hacerte entender todo lo que llevo dentro, la rabia de tumbarme y notar este frío en la espalda que lo único que hace es recordarme que tu no estas para abrazarme. Tu cama, desde un tiempo para acá, se ha convertido en mi santuario, tus sábanas testigos de este gran amor, de lágrimas pasionales, mordiscos y noches salvajes que no entienden de silencios ni de vacíos, el vapor nos ciega en la burbuja y nos amamos con fervor hasta que nuestros cuerpos se funden en uno y caemos en plumas de algodón hasta que el día se transforma en noche y la noche se transforma en día ante unos ojos enamorados de lo que ven al otro lado del cristal.

El dolor dejó de tener sentido cuando entraste en mi vida, me dejaste nadar por los enredos de tu espalda, y en aquella cumbre sentí un aire que no era de este mundo, el perfume de tu piel me dejó con ganas de llegar hasta tus labios y deslizarme desde tu cuello hasta tus pensamientos más oscuros y darles luz para no hacerles sentir tan tristes, quiero columpiarme en tus brazos y declararle la guerra a tu sentido común, y sentir tu corazón latiendo muy cerca del mío sólo por el placer de comprobar tu divinidad y tener el honor de conocer los motivos de sus altibajos, quiero tus ojos de demonio en mis ojos de diablesa y que tu amor y mi amor descubran la intensidad del amor en sí mismo, me gustaría seguir caminando contigo de mi mano, aunque llueva y truene, me gustaría no separarme otra vez de ti, me gustaría que no volviera nunca mas ese silencio que me aterra que es el único que puede hacer callar a nuestros corazones, no quiero que duermas con nadie más, ni que compartas con otros tus sueños más profundos. Quiero ser la única para ti, y ojalá lo sea, porque tu eres el único para mi... Sinceramente, se que siempre lo fuiste.

Era aquella princesa encerrada en lo alto de la torre de marfil, escondida para no sentir el resplandor del sol, a salvo de la angustia dulce que produce el amargor de la felicidad, y tu eras el caballero que recitaba poesía sobre los verdes campos de hierba brillante que no esperaba que su voz subiera tan alto hasta atravesar el oído fino de mi esfera indestructible de cristal, tu solo creabas música con tu alma, y subiste con ella hasta la ventana abierta que desprendía luces que sólo tú fuiste capaz de ver. Despertaste algo que nunca supe que existía y aunque sea en esta vida mortal yo quiero pasar en tus ojos hasta la muerte más absoluta.

No se en que mundo vivo porque no estas aquí, no entiendo de nortes si no eres tu quién me alumbra como guía en los pasos a ciegas que doy en esta oscuridad en la que se convierte mi vida cuando no estas, no se en que mundo vivo ni a que mundo voy, si no es a tu vera, no se donde estoy, recitando palabras que no son versos, palabras que brotan como rosas en primera, palabras que se alejan que se enferman porque no estas para darles forma, si no le das sentido, no se en que mundo vivo, porque vivo en tu mundo y si tu no estas, no se donde quedo yo.

Me ofreces algo que no se puede procesar en palabras, me ofreces tanto que no podré jamás oponerme.

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