miércoles, 12 de noviembre de 2014

Él para mi

Él es como algo inalcanzable que permanece a mi lado a pesar de poder volar en solitario. Nos conocimos con 7 y 10 años respectivamente, aquello fue amor, y él permaneció en mi corazón muchos años después de aquello, mantuve mi promesa, su recuerdo ardía en mi alma como fuego y aunque parecía un sueño, él existía y con eso yo ya era feliz.
Su presencia se paseaba por mi vida cada equis tiempo con el, sospecho, ligero interés de hacerme recordar los sentimientos tan intensos que mi alma almacenaba con auténtico frenesí, y aunque la siguiente vez que nos volvimos a ver cada uno ya poseía una vida de adolescentes dañados que seguían caminos diferentes, el destino se empeñaba en hacer florecer aquello que una vez nació entre dos niños inocentes y sinceros, las miradas, los nervios, la timidez y el miedo de acercamientos indebidos, acercamientos excedidos, aquello lo hacía casi más dulce que la primera vez, casi más. Pero era imposible parar algo infinito, y la distancia lo sabía, ella lo sigue sabiendo.

Tras un par de años la desgracia y los daños se sumieron sobre mi, agravando los daños de antes que se transformaron en nada comparados con el vacío que quedó allí, en mi corazón. 15 y 17 años, llenos de cicatrices y llagas abiertas, en carne viva, él curó mis heridas aunque sus tiritas no pudieron detener la hemorragia en tan poco tiempo y se fue, dejándome un beso y una canción, se fue porque yo le hice marchar, se fue porque yo no estaba... Y no me extraña que las llamadas quedaran en nada, quedara rencor y un dolor una vez más, completamente innecesario.

Las fuerzas del universo saben más de lo que nosotros sabemos, Las tardes soleadas recordando su existencia, con el deseo, ya no de que él estuviera pensando lo mismo que yo, sino con el deseo de que se mantuviera con esa esencia y enamorara el camino allá por donde pisara, que mantuviera la esencia y la maliciosa bondad que le hacían tan especial, aquello que me hizo caer rendida a sus pies en un par de segundos, ojalá pudiera revivir aquellos momentos en los que sentí en cada átomo de mi, que estaba mirando al ser con el que pasaría el resto de mi vida, al que amaría con toda la fuerza de mi ser, aún sin comprender aquél sentimiento. Ahí está la magia, pero así es, no todo el mundo puede verla, al igual que no todo el mundo encuentra la mitad de alma que le falta.
Disfruté el trayecto y las experiencias, pero no hay nada más placentero que llegar a la senda adecuada con la persona correcta y continuar junto a ella sintiéndote bendecido.

 ¿Quién es él para mi? Creo que es más que obvio lo que representa su amor para mi, los años que nunca me hicieron olvidarle, para mi, él representa la pureza del alma, un amor completo en su imperfección, completo en su perfección, puede ser que para ellos no sea más que una historia de dos amantes olvidada antes de ser contada, puede ser que para ellos no sea un amor épico ni lleno de vida, de almas que se unen al fin tras demasiado tiempo separadas, puede ser que para ellos no signifique nada, pero por suerte para mi no es así en lo absoluto.

Un amor platónico, imposible, y aquí estamos riéndonos de todos aquellos que intentan tirar piedras a todo lo que brilla, logrando construir un amor completamente espiritual, idealista, puro, desinteresado, altruista, honesto y real.

Te amo, llevo haciéndolo desde hace 14 años, lo seguiré haciendo tras esta vida, en las que vengan, al igual que lo hice antes de nacer.

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