Los colores aún me ciegan, las gotas de sudor caen como perlas por mi cuello y recuerdo que al abrir los ojos lo único que deseaba ver era tu rostro mirando el mío. No entiendo cuantas noches pasé susurrando tu nombre entre sombras que simulaban tu presencia, y te marchas con el amanecer esperando que la lluvia me haga recordar algo que nunca sucedió.
Nuestras voces se marchitaron como el invierno hizo con las flores, y tu mano no sujetó la mía, nunca llegué a ponerme aquél vestido y nunca volvimos al otro, la luna no brilló y el sol no salió, las nubes no alzaron su velo, me dijeron que el mundo dejó de girar, el infierno se congeló, que nunca existimos, leyendas en libros con papeles mojados que quedaron en el más terrible olvido, la niebla nos engulló como un misterio sin resolver, un laberinto sin salida, luces sin energía, pero sólo la verdad podría salvar tanto sacrificio, nunca comprenderán que nos movemos en un plano mucho más desarrollado, superior a todos ellos, porque no creo que seas de este mundo, la manera en la que me haces sentir me lleva a pensar que no eres humano; porque tu manera de amar es totalmente sobrenatural, tu manera de hacerme sentir sobrepasa los límites del entendimiento terrenal, tu capacidad para otorgarme alas inexistentes y hacerme volar por encima de las estrellas haciéndome ver nuevos mundos, ese poder que tu posees sólo puede semejarse a la potencia de un ser superior, quiero ser tu otro lado, tu negativo, quiero ser la pieza que te complete, la cara de tu cruz, tu segunda parte, quiero ser tu Alfa y tu Omega, quiero convertirme en ese lugar al que acudes cuando tu mundo se derrumba, hacerte subir, mantenerte allá arriba, sujetarte por si resbalas, quiero ser tu salvación tu perdición, hacerte sentir lo que eres, único, inigualable e increíblemente perfecto.
Me gustaría poder escuchar tu rugido desde aquí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario