Que me coloco solo de pensar en tus labios y siento un ligero placer que me recorre la piel cuando te imagino rozando mi cuerpo; haces que los días parezcan dulces copos de pura y blanca nieve deshaciéndose en mi boca antes incluso de llegar a sentir el tierno frescor de su metamorfosis.
Todavía no me acostumbro a perderte cuando en mi almohada desaparece tu olor al abrir los ojos en otro día nublado, separados en números que no tienen sentido si al final está escrito tu nombre y entre un extremo y otro hay una cantidad de amor imposible de medir; imposible de entender por ojos ajenos que mueren en su triste mediocridad.
Soy fuerte, pero no tanto si presumo de ello, porque las horas se transforman en piedras que tiran de mi hacia un pozo tan negro que me hacen dudar de mi propia existencia, eres la luz que me hace entender, soy tu girasol leal que te busca en los días más intensos, te busco en los días sin luna, entre sueños y pirámides de secretos, y a veces descubro la fortaleza que se esconde detrás de tanta tristeza, descubriendo más amor por ti, pasión y más cada día en un sin fin sorprendente de formas y maneras.
Te amo por como eres, te admiro por como me inspiras, te adoro por lo que me ofreces, por como me haces sentir, aunque haya momentos en los que no logre comprenderte, momentos en los que me rompes y me sienta con ganas de huir, incapaz de reaccionar o de saber que es lo correcto o como lograr traspasar mi amor a través de tu gruesa armadura; sintiendo que no soy especial, que no soy una excepción, porque nadie ha conseguido calmarte, relajar a la fiera que se enciende en tu interior; ni si quiera yo... y eso no me da privilegios, porque ser yo no cambia que tú seas tu.
Y es por eso que lo que suele molestar nos hace únicos, y los defectos nos hacen vulnerables, nos hacen ser lo que somos y nos diferencian del resto; y quizás lo que más odie de ti en realidad sea lo que más ame, porque sin esos pequeños puntos de inflexión no te amaría tanto como lo hago, y se que en cada discusión algo en mi te ama más, sé quién eres, y te amo por ello.
“Amamos lo que amamos. La razón no entra en juego. En muchos aspectos, el amor más insensato es el amor más verdadero. Cualquiera puede amar algo por algún motivo. Eso es tan fácil como meterse un penique en el bolsillo. Pero amar algo a pesar de algo es otra cosa. Conocer los defectos y amarlos también. Eso es inusual, puro y perfecto.”
― El Temor de un hombre sabio - Patrick Rothfuss
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