lunes, 23 de junio de 2014

48 Horas

Bajaste del coche, cogiste la mochila, las llaves y el tabaco, te abrí la puerta y me agarraste de la cintura y me besaste, yo llevaba el pelo mojado y estaba nerviosa por verte, me levantaste del suelo y mientras me sujetaba a tu cadera con mis piernas, me llevaste al dormitorio, me echaste sobre la cama y medio desnudos, el cielo y la tierra se fusionaron en uno, mezclando sudor, amor y gemidos en una coctelera de fuego evaporado, explotando como globos rozando la atmósfera, como cohetes artificiales.

Me acariciaste la cara y me susurraste lo mucho que me amabas, nos tumbamos enredando nuestros cuerpos, sintiendo el calor del otro, disfrutando de nuestra mutua compañía y nos dormimos y nuestros sueños se convirtieron en uno, empezamos a fumar, absorbiendo el humo de la felicidad, tirados en el suelo frío, mirándonos a los ojos, sonriendo como adolescentes en un campo de minas, cantando y bailando, bebiendo, extasiados de pureza, de autentica liviandad.
Cogiste mi mano y dibujamos un futuro cercano, dibujamos esperanzas, deseos, haciendo planes, cómo si supiéramos algo de la vida.

Abrí los ojos y te vi relajado, con una respiración acorde con tu rostro de ángel y te besé y me atrajiste hacia tu cuerpo y te abracé y permanecí ahí, deseando que no terminara nunca.
Estabas mirándome, lo notaba, me giré hacia ti y no fingiste lo que era evidente, me tocaste la pierna y me sonreíste de esa manera tan especial, me sonreíste con la mirada y yo fundiéndome de placer, gatee hacia tu regazo una vez más y me apreté contra ti por si desaparecías, no se como, los besos se pusieron intensos, tu lengua se peleaba con la mía, se escuchaban voces de fondo, la noche arropándonos con su tenue capa de estrellas y me lo hiciste allí mismo, con paciencia, con fuerza de león y un deseo demencial, y terminamos puros como diamantes.

Cogiste la mochila, las llaves y el tabaco, te abrí la puerta y me agarraste la cara dándome un beso que congeló el tiempo y después subiste al coche y dejaste tras de ti una estela de suspiros y recuerdos que nunca morirán, te marchaste y volvimos a la realidad, te marchaste con la promesa de volver a nuestro mundo de fantasía.

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