¿Sabes que es lo mejor de todo este asunto que me recorre en pensamientos por la cabeza, ahora, en este preciso instante?
Es que podría tatuarme tu nombre en alguna parte de mi cuerpo, podría tatuarme tu cara en mi espalda, tus labios en mi pecho, pero la verdad es que no lo necesito, no necesito tu nombre. El caso es que a ti nunca voy a olvidarte, estás grabado en el fondo de mi corazón, tu ya te encargaste de eso una vez y esa vez no se va a desvanecer, tampoco va a hacerse más intensa por mucho que la saque al exterior para que todos los demás la vean.
No quiero tus labios escritos en mi piel, quiero tus labios en mi boca cada mañana al abrir los ojos, cada noche antes de ir a dormir, no quiero tu rostro en mi espalda, quiero sentir la intensidad de tu alma conectando directamente con la mía... no quiero un dibujo eterno, quiero tu amor perenne, conmigo, nada más.
Porque si tu no estás, créeme, un grabado no calmaría la pena, si tu te vas lo escrito en mi no te haría regresar, y si te marchas ya ardería bastante la herida de dentro como para también hacer sangrar la de fuera. Yo quiero tus dedos entre los míos, escuchar una canción y sentirte cerca, yo lo que quiero es escribir mi nombre junto al tuyo en un árbol y dejar que este crezca en esta vida como nuestro amor, lento, vivo, único...
No necesito metáforas para decirte que te amaré hasta la eternidad, ya te amaba sin saber siquiera si yo existía para ti, si soy energía y dejo este cuerpo las marcas que tenga en él no se vendrán conmigo, no quiero que la tinta me acompañe pero si quiero que tú lo hagas, cuando nos marchemos puede que tu nombre sea otro y tu cara ya no sea tu cara, pero tú seguirás siendo tú y eso es lo único que quiero que comprendas, yo quiero tu clave de sol, pero no tu nombre, te amo y te amaré porque sólo necesito tus 21 gramos para ser feliz.
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