miércoles, 25 de junio de 2014

En cuerpo y alma

Las noches sin ti son algo que nunca podré superar, largas y tediosas, es como si el tiempo libre fuera una maldición si no estás aquí, me pesan los ojos y aún así no puedo dejar de pensar en ti, porque me inspiras, me elevas, me haces entender lo imposible, subir sin alas, me haces resistir las tormentas, y se que detrás de todo, después del tiempo que tenga que pasar formaremos un vida estable, vivir juntos, morir juntos, como almas gemelas, sin noches oscuras, sin tener que dormir para vernos.

Aunque no tengamos tiempo de desnudarnos, con sólo una caricia tendré suficiente, porque cuando pensaba en ti jamás veía un cuerpo, sentía un profundo escalofrío, una intensa fuerza que me recorría el ser, pensaba en ti como se piensa en el amor, único, eterno, bondadoso, comprensivo, sabía que nunca te irías aunque no estuvieras, por eso volví a por ti, por eso te pido ahora que me ames, por todo el tiempo que estuvimos alejados, por todo lo que siempre quisimos, por todo lo que nos merecemos. Dar amor, recibir amor.

Soy lo que siempre quise ser para ti, un sueño hecho realidad, y aún me despierto pensando que eres un sueño, que nada de esto es real, pero sabes encender las luces, cuidar lo que tienes, nunca das un paso en falso, nunca me das menos de lo que crees que merezco, tú siempre me demuestras que un sueño puede ser real, y que la realidad es vivir el sueño.

Sin miedo a afirmarlo, mi felicidad existe porque tu la avivas, no se que sería de mi si te fueras, pero se que ahora, a tu lado, soy todo lo que siempre aspiré a ser, yo misma.

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