Siento tu fuego, y no lo siento como algo externo, siento tu fuego dentro, como si fueras parte de mi, como si hubieras introducido tu ardiente pasión en mi frío y débil cuerpo.
Es difícil que esto suceda, que escriba una entrada después de haber estado contigo, es tan intenso, tan real y tan bonito que tengo que comprobar de vez en cuando si esto es real o es un sueño, porque puedo jurar que es tan perfecto que no podría ser más que mi imaginación.
Esto nunca ha terminado y siento que no tiene fin, porque no existe ese fin, este es nuestro destino, nuestro camino, nuestra lucha y nuestra victoria, que separarme de ti sólo me demuestra que cada centímetro de distancia es una eternidad que se va sumando a la cantidad de lo mucho que siento por ti.
Vivo para esto, vivo para ti, porque cada vez que nos comemos a besos y cada vez que nuestras manos se rozan o entrelazan simplemente todo se detiene, y si dejas la música sonar nos amaremos como animales hambrientos, bebiendo el uno del otro como si fuera la última vez, como si fuera la última noche y nos diera igual la resaca.
Eres la luz que nunca se apaga, nuestro amor nunca se apagó.
Después de la lluvia y el viento, después del huracán y todos los terremotos, después de todo, la llama nunca murió, de echo, volvió con tanta fuerza que casi nos ciega, casi.
La puesta de sol que se funde con el mar, así lo siento yo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario