Recuerdo la otra noche, en sueños.
Hablábamos de amores imposibles, de como este sentimiento nos lleva a cometer grandes locuras, de llegar a caminar millas de distancia por contemplar a la persona amada tan solo unos segundos.
Amores que desafían las leyes establecidas, que nos hacen llorar con promesas de nuevos amaneceres.
Esos que explotan, que son más trágicos de lo que podemos imaginar.
Aquellos que nos ponen la piel de gallina, que nos hacen ver más allá.
Esos amores son parecidos al nuestro, por suerte o por desgracia, esto es un amor imposible, la tragedia nos persigue, la distancia nos hace más fuertes y nuestra vida no hace más que acentuar esta triste historia de pasión.

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