Te amo.
Te amo, y estoy aquí escribiendo estas palabras solo para explicar el sentimiento, porque tú ya sabes que te amo y yo también se que lo hago.
El viento frío me pegaba en la cara y me cortaba como cuchillos recién afilados, las nubes me perseguían a través de las calles, cuanto más corría más me envolvía la humedad estridente del ambiente.
El mar estaba furioso y gritaba mi nombre con cada rotura de sus olas.
Mis labios averiados y doloridos luchaban por un poco de paz.
Todo esto mientras mis piernas se movían sin razón buscando la nada y mi aliento se ahogaba con cada recuerdo.
Entonces, el viento menguó, las nubes se apartaron y la humedad se desvaneció.
Todo el ruido se calmó y tu sol apareció.
Puedo jurar que tu amor me salvó, me salvó de los demonios.
Tu calor me hizo respirar.
Puedo jurar que fueron los minutos más eternos de mi vida, los más intensos y sinceros y después desapareciste.
Te amo, pero eso tu ya lo sabes...
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