Tu música acaricia mi ánima.
Al pensar en ti cada día es una aventura diferente, en cada
momento te apareces frente a mí y me muestras un lado distinto de todas tus
facetas y todas tus infinitas virtudes, me recuerdas todas las situaciones
importantes que han ocurrido en mi vida.
Cuando era una niña y
sólo pensaba en reír y jugar, cuando empecé la adolescencia y mi vida comenzó a
ser un caos sin tan siquiera yo saberlo, la primera vez que me rompieron el
corazón, no lo sabías pero esa vez fui yo quien apareció en tu vida e, insisto,
sin saberlo me diste las alas que había perdido y el coraje que no sabía que
tenía.
Huelga decir que cuando mi cielo se derrumbó y se rompió en
miles de pedazos viajaste a mi lado y me ayudaste a buscar y pegar cada uno de
esos trozos, hiciste mi cielo más azul y me brindaste parte de tu esperanza.
¿Quién eres tú para mí?
Eres todo lo bueno que un ser humano pueda pensar, esa luz
que nunca se apaga, el calor de una chimenea en invierno, el amor de un abrazo repentino,
la esperanza, la chispa que empieza un incendio, la bondad de un niño, la
primera gota de lluvia tras una larga sequía.
¿Qué eres para mí?
Lo inesperado, como cuando encuentras dinero sin acordarte
de que lo habías puesto ahí, escuchar tu canción favorita por primera vez,
navegar por el mar y ver a una familia de delfines, contemplar un doble arcoíris,
ver una estrella fugaz, eres como un beso sin previo aviso…
Eres como una tormenta en verano.
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