Te siento ahí, tan cerca de mi, te amo y es tan sencillo, es tan parte de mi, tan natural y dulce que no sirve de nada fingir, porque no hay nada que ocultar.
Dicen que el amor es fácil cuando es honesto, no hay mucho más que añadir.
Cada vez siento esto más real y la realidad le da un toque diferente a todo, pero sigue teniendo la misma intensidad y sigue siendo igual de espiritual, la conexión es incluso más intensa que antes, me gusta ver que eres tan humano como yo, que en tu perfección se esconde también el miedo y el dolor, sentir esa humanidad me hace hasta amarte más si es realmente posible.
Si por soñar fuese, soñaría un mundo donde tus labios me despertaran cada mañana y tus ojos fueran mi aire, que no he visto mirada como la tuya, ni ojos con tanto sentimiento, me has atravesado con la luz de tu cariño, he caído en el sendero de tus deseos y he cosido estrellas para adornar tus ambiciones.
Vivir a tu lado mientras las estrellas nos iluminan, en una casa sencilla y recitándonos palabras de amor con la pasión encendida en nuestros cuerpos, solos y sedientos, fantaseando con nuestras propias quimeras, enamorándonos como si fuera la primera vez, amándonos como si fuera la última.
Te ofrezco mi infierno, si me ofreces tus demonios, quizás podríamos hacer grandes cosas juntos.
Podría ser tu musa si tu eres mi numen.
Mi agua no apagará tu fuego, tu fuego me hará vapor y el vapor será nuestro abrigo.
Vamos a embriagarnos una vez más con este amor que nos atrapa, que nos enlaza, que nos hace tan extraordinarios, este amor que es vida y muerte, que te hace mío de igual manera que me hace tuya, no hace falta negarlo, se lo que estás pensando incluso antes de que tus palabras acaricien tu lengua.
El tiempo es incongruente, nosotros somos atemporales y perfectos.
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