Sinceramente esta mañana me he despertado de la mejor manera
posible, y no por las palabras, sino por la persona que me las ha dedicado.
Con cuatro palabras que para cualquier otro habrían sido simples y cotidianas, han
hecho todo mi día, estoy eufórica.
¿Qué clase de poder tiene esta preciosa
persona sobre mí? Lo mejor es que no me importa, Dios, me siento en la novena
nube, podría recorrer un desierto entero y no me cansaría, tengo los ojos más claros
que nunca, como si jamás hubieran llorado, mi cabeza está renovada y mi corazón
late como si no hubiera muerto.
Esta droga es mi cura, es el camino hacia
la felicidad, es mi mundo perfecto.
Esta droga es mi deseo.
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