lunes, 31 de marzo de 2014

Cartas con destinatario

Lo bueno de escribir es que las palabras permanecen tanto como uno las quiera conservar, que pueden ser perennes, que vuelven con releerlas, algunas se graban a fuego y otras se olvidan, lo bueno de escribirte es que siempre viene esa inspiración, haces brotar el amor a través de mis dedos y tu esencia se entremezcla con mis sentimientos creando textos que a veces son capaces de atrapar como una tela de araña, cada vez provocas algo diferente, con otra frescura y otra posición de las letras, complejo o simple, estás en cada uno de mis escritos, eres mi Numen, parto de ti para crear.

El blog me ha demostrado que no hay un sólo día en el que no me ponga a escribir y no me salga nada de lo que tratar relacionado a ti, el vacío, el blanco, la nada, no existe cuando se trata de ti, y así funciona mi mundo a tu lado, la inspiración que me brindas, divino tesoro me muestras, parar sería no existir, y aún así contigo no puedo desistir, tantos nuevos caminos me enseñas, quiero darte todo, pero todo lleva implícito en sí mismo la palabra paciencia y tiempo, porque no se puede dar todo sin tiempo, y yo te regalo todo el que tengo.

Somos correspondidos. Ahora sabemos.
El motivo de estos textos eres tu, y amo tanto poder abrir mi alma de esta manera, llorar y reír, llegar a ti con mis palabras... me llenas y no existe nada que ame, quiera y necesite tanto como a ti, eres la razón de que el sol ilumine ahora cada uno de mis días, no hay oscuridad desde que llegaste para quedarte, soy tan tuya como siempre, porque siempre será eterno.

"Un amor para toda la vida", dijiste...

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