lunes, 17 de marzo de 2014

La rosa de cristal brilla...

...Y se funde en tu regazo, tu pecho creador de sueños.

Bailo amándote en la canícula de tu amor, como si el tiempo sólo fuera arena de colores pardos y rasgando el alma de mi ecosistema rompo de tristeza al ver como tu figura se aleja con lentitud forzada dejando notas musicales entre nuestros cuerpos cansados y derrotados tras el momento del adiós. Y te sigues girando sin compasión, para comprobar que mi cuerpo no se mueve ni un ápice del sitio donde me arropabas con tu calidez intensa hacía tan solo unos segundos suspendidos, pasados, muertos. 
Besos se trasforman en miradas borrosas, la humedad no me deja ver, difuminan tu silueta en la distancia y ya no distingo tus ojos de la oscuridad.

Caen Urano y Neptuno de azul petrificado, sin sentido el frío de Plutón se apodera de mi, dice que ya no estás, que me esperas a años luz de aquí, los sentimientos me atacan como bombas atómicas, como serpientes a su presa, me hacen sangrar agua envenenada, y te has ido, y llueve ácido.
Corren como anguilas, me arrastro hasta las sábanas de hielo que dejaste en tu lugar y te siento como si volvieras donde no queda más que soledad y espacios que se llenan de vacíos existenciales.

Te escucho a lo lejos, una espiral de dulces y bellos trances que preludian la muerte de la tristeza anidada en mi ser. Ahí estás, me recoges entre tus brazos del submundo emponzoñado de dolor provocado y avivas un fuego próximo a morir, apunto de desprenderse de su último aliento, vuelves de repente como un relámpago en plena tormenta y me fundes en un cálido abrazo de fuerza colosal, besas a Urano y bebes de Neptuno, atraviesas con una estaca de saúco mestizo a mis quimeras y entregas Caronte a Plutón.

Me cantas palabras con gritos silenciosos, que desprecias la inmortalidad por una vida huraña, que te fuiste para dejarlo todo, para volver a mi sin ataduras vulgares, que matarías a los sándalos por mi sonrisa, que soy yo y tu decisión fue amarme, quedarte, asesinar mi dolor y alimentar la pasión, que somos tu y yo... 

Tu y yo.


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