El agua me besa el cuerpo al igual que tus labios, me acaricias como a los pétalos de una rosa fresca, me quedo dormida amándote y desentierro con mis propias manos el mito de un amor imposible, despierto con aire caliente y a veces los segundos duran para siempre, pienso que no vamos a irnos jamás.
Escribo sinfonías olvidadas, resucitamos historias acabadas, damos sentido a la vida y no al tiempo, el tiempo son números suspendidos en el aire, momentos que se hacen eternos, el tiempo son tus labios junto a los míos, pasión, tiempo es lo que queramos que sea.
Hoy eres tu quién me guía, veo tus locuras de amante encerrado en cuerpo de mortal, y me tocas sabiendo que en cada roce puedo ver tus sentimientos tan claros como veo los míos propios, te veo tratando de llevarme allí, tratas porque sabes que lo vas a conseguir.
Sientes miedo porque te veo, pero también sientes tranquilidad por el mismo motivo y así tu y yo volvemos al mismo bucle de opuestos y equivalentes que forman nuestro amor.
La seda nos envuelve y nos transforma, "Hemos nacido para esto" te escuché decir.
Las formas orgánicas de nuestros cuerpos fusionados en uno podrían ser motivo de locura para los grandes poetas. Los trovadores llorarían sangre de inspiración al ver tal escena.
Sostienes mi mundo sin esfuerzo.
Te veo en sueños mi Zahir.
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